Ámbar por Julio Zadik
By Nina M
26/11/2025

El oficio fotográfico tiene la capacidad de reproducir la vida a pesar de la muerte y del silencio. Los registros que nacen de este arte y se acumulan en la historia, son muestra del deseo que anhela la inmortalidad detrás de cada disparo que fija aquello que el ojo alcanzó a ver. Es a través de esta reivindicación que podemos acercarnos a Ámbar, una exposición donde la mirada y el mito del fotógrafo guatemalteco Julio Zadik vuelven a conjurarse en el país.
Desarrollada por Houseguest en colaboración con Estuardo Porras Zadik —nieto de Julio y coordinador del Estate Julio Zadik, organización que resguarda su acervo desde hace más de dos décadas—, la muestra destapa un nuevo capítulo en la historia del artista que nació en 1916 y quien falleció en 2002. Para esta ocasión se exhiben por primera vez imágenes que documentó a color durante sus últimos 40 años, luego de haberse retirado públicamente en 1963 de certámenes, así como de exhibiciones locales y en el extranjero.


Ámbar reúne fotografías que presentan las obsesiones que llevaron a Julio Zadik a recorrer y observar Guatemala desde un ojo modernista. A través de un uso dinámico de la geometría y de su talento para revelar detalles que encajan en lo que Roland Barthes llamó el punctum —ese componente que remueve, punza y vuelve íntima la experiencia de ver—, sus imágenes cromáticas presentan un retrato sensible y desacelerado del país. En ellas regresamos a un lugar conocido y al que, paradójicamente, pareciera que llegamos por primera vez a través de estas escenas rescatadas.
Las fotografías en exhibición surgieron gracias al trabajo artesanal del también artista guatemalteco Jorge Chavarría, quien por años ha desarrollado métodos de impresión fotográfica —algunos antiguos y otros más experimentales. Para la muestra, aplicó un tratamiento atípico a los registros de Zadik: fueron rescatados mediante escaneos directos de las películas y luego transformados a través de un proceso que mezcló lo digital con el revelado químico.



A partir de este método se han impreso los canales a color de las fotografías en un plotter, mientras que el tono negro de los registros fue obtenido mediante una emulsión química aplicada sobre papeles de algodón puro y libres de ácido. El resultado produce un contraste más amplio, una mayor riqueza táctil y una profundidad tonal de las imágenes. Para Chavarría, este proceso otorga una potencia específica a los archivos de Julio Zadik y propone una nueva forma de entender la reproducción fotográfica, mediante el encuentro de procedimientos convencionales con la experimentación.
En un tiempo que muta entre aceleraciones tecnológicas y la nostalgia por lo análogo, Ámbar nos coloca frente a un espejo donde se encuentran dos generaciones unidas por su interés en la experimentación como lenguaje creativo. Así se nos revela también un nuevo Julio Zadik: la faceta del artista inquieto, más libre, que después del reconocimiento que le dio el blanco y negro, siguió recorriendo Guatemala con otro espíritu reinventando su manera de acercarse a este lugar y a las distintas formas de vida que lo componen.
Alejandro Ortiz López
